Entrevista a un poblador del barrio Altagracia de Posadas, quien buscaba a sus hermanos biológicos

   En mayo del año 2018, cuando yo trabajaba como periodista en la empresa La Verdad SRL (más precisamente, en el diario Noticias de la Calle), de esta ciudad de Misiones (Argentina), se acercó un señor, quien dijo llamarse Juan Carlos Benítez, para contarme su historia. Buscaba saber dónde estaban sus hermanos mayores, ya que él fue adoptado cuando pequeño. Con el pasar del tiempo, y a través de averiguaciones, supo que su madre biológica, quien ya habría fallecido, había tenido hijos antes de que él naciera.

   La entrevista se difundió en el noticiero del citado canal televisivo; mientras que la nota periodística se publicó en el diario impreso y en el sitio web.

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Trabajo práctico sobre el Bicentenario de Argentina

    Durante la ExpoCom, que es una exhibición de los trabajos de estudiantes de las carreras de Comunicación Social -la cual tiene lugar cada año en la Facultad de Humanidades y Ciencias Sociales de la Universidad Nacional de Misiones-,  desde la  cátedra de Prácticas Discursivas I expusieron uno de mis escritos referente al 200° aniversario del nacimiento de Argentina como país. Esto ocurrió en el año 2010. He aquí la transcripción del mismo:

ExpoComNoviembre09

Imagen de cartel de la ExpoCom del año 2009. Fuente: https://primerocomunicacion.blogspot.com/2009/11/5-y-6-de-noviembre-expocom.html

Vivencias patrias del objeto[1] muñeca

   Una muñeca pepona, de tamaño real, cuyos párpados hacen “tuc” cada vez que se cierran. Eso es lo que soy, en ciertas ocasiones. Una serena y dócil muñeca que observa los hechos y no diseña opiniones al respecto. Está presente y escucha, pero no se involucra. Esta es la mejor manera que tengo para explicar cómo actué antes y durante los festejos del  Bicentenario.

   Nada me hubiese costado razonar que el 2010 sería el año de un nuevo aniversario del grito de independencia. Claro, desde aquel lluvioso y gélido 25 de Mayo –esto lo supongo yo, no sé si hizo frío ese día- hasta el presente, han transcurrido dos siglos de historia argentina. Sin embargo, cada que escuchaba y veía a la presidenta Cristina F. de Kirchner expresarse sobre el Bicentenario, no entendía a qué se refería. Entonces interpretaba esa decorada, plateada y cuadrada palabra como una especie de feria continental. Un evento en el cual se exhibirían mesas con souvenirs, fotos turísticas, libros, comidas y vestimentas típicas de cada país latinoamericano. Incultura de muñeca…

   Marzo había finalizado, y aún vivía en Villa Cabello. Una tarde pasé por Eva Perón, en su intersección con López y Planes[2]. Noté algunos banderines blancos y celestes suspendidos sobre la calle, en hileras. En ese instante, pensé que se trataba de algún futuro acto folklórico o peña. Y que, una vez concluido el encuentro, las quitarían. Pero siempre que recorría el lugar nuevamente, aparecían más y más “pañuelos patrióticos” flameando, radiantes.

   Me mudé unas semanas antes del 25[3]. Por supuesto, ya tenía formado un panorama completo del festejo en cuestión. Exacto: me informé tarde (vulgarmente, se suele decir: “recién caí”). ¡Qué vergüenza! ¿Cómo no me acordaba de ese acontecimiento tan trascendental para el país? Otra vez me había convertido en una muñeca. Lerda, por cierto, que necesitaba un manotazo en la nuca para reaccionar.

   Al trasladarnos mi familia y yo, llevamos únicamente las pertenencias esenciales. En el departamento dejamos momentáneamente el radiograbador y el televisor, entre otras cosas. Por ello, solamente contábamos con un viejo aparato de radio para informarnos. El mismo transmitía en AM. No recuerdo qué emisora escuchaba, salvo que en cada pausa, pasaban fragmentos referidos a la Revolución, explicando asuntos que no se leen en los libros de historia. Como por ejemplo, la verdadera edad de algunos de los participantes de la Primera Junta. Y acerca del papel que cumplía el secretario Mariano Moreno, que en la realidad, fue mínimo.

   En cada oportunidad que salía, durante el fin de semana largo, veía casas y vidrieras ornamentadas. Esto me llevó a considerar concurrir a algún festival conmemorativo. Más adelante, decidí no tomar parte. Me lo impedía una visión que tuve de mí misma, en una de esas celebraciones: yo, sentada e inmóvil, contemplando el disfrute y la diversión de la gente. Compartiendo, tal vez, la alegría temporal, pero sin lograr que mi rostro lo expresara. Sin lograr mimetizarme. Ahí estaba, nuevamente, comparándome con una muñeca.

   El lunes 24, por la noche, mi hermana y yo fuimos a hacer un mandado. Caminábamos por López Torres[4] y en el trayecto, vimos un colectivo de la línea 12, estacionado. Estaba hacinado de chicos. Repentinamente, uno por uno comenzaron a descender. Después de “registrar el espectáculo”, aceleramos el paso.

   No fue buena la impresión que me dejó ese grupo de jóvenes. ¿Cómo puedo explicarlo? Fue como si mi cerebro hubiese activado “sensores del prejuicio”, detectando vagancia, holgazanería, cumbia, droga, alcohol, vandalismo. Fue algo inevitable, no lo pude controlar. Enseguida, sacudí la cabeza y pensé: “¡Basta! ¡No puedo ser tan asquerosa! No había transcurrido mucho tiempo, cuando descubrí trozos de vidrio esparcidos sobre el asfalto. Mas, no le di importancia.

   Cumplimos con el mandado. Mientras regresábamos a casa, nos percatamos de que el rodado seguía en el mismo lugar. La ventana trasera, totalmente quebrada. Ahora comprendo que no estaban tan equivocados los “sensores”…

   El día 25 llegó. Era temprano en la mañana. Me despertaron las voces de los periodistas televisivos, quienes hablaban de los festejos en Buenos Aires. Una vez más, como una muñeca que reposaba en la oscuridad, oía lo que se decía. Además de eso, NADA.

   El mediodía se aproximaba, y mi temor iba en aumento. Imaginaba la voz de mamá, ordenándome comprar una porción de sopa de locro. Detesto hacerlo. Pero no me desagrada tanto como comerlo. Afortunadamente, le falló la memoria y no me lo pidió. ¡Mi estómago, sano y salvo!

[1] No del piropo muñeca.

[2] Avenidas de Posadas, Misiones, Argentina.

[3] De mayo,  Día de la Independencia argentina.

[4] Avenida posadeña.

 

“Más allá de Misionerita”, informe audiovisual

   A finales del año 2011, con la consigna de rescatar y difundir la historia de vida de algún personaje que haya contribuido de alguna manera al crecimiento de Posadas, Misiones, Argentina, mi entonces compañera Paola Delgado y yo efectuamos un informe audiovisual sobre la biografía de Lucas Braulio Areco, autor de la canción oficial de dicha provincia. El trabajo lo produjimos para la cátedra de Prácticas Discursivas II de las carreras de Tecnicatura y Licenciatura en Comunicación Social de la universidad local.

   Vale destacar que para la elaboración del vídeo, nos basamos en el trabajo que realizó Delgado en forma escrita para la cátedra de Prácticas Discursivas I.

 

Súper Gurí

   En el año 2011, desde la cátedra Práctica Profesional, de la Tecnicatura en Comunicación Social, me encomendaron (junto a dos compañeros: Nicolás Benítez y Lourdes Benítez -no tienen ningún tipo de parentesco-) la tarea de mejorar la comunicación en el Ministerio de Derechos Humanos de la provincia de Misiones. En este caso, tras realizar el trabajo de diagnóstico pertinente, detectamos que el problema tenía que ver con falencias en el modo de difundir los derechos de los niños en las escuelas primarias. Fue así que, con la asesoría de docentes y de un diseñador gráfico, elaboramos una propuesta de un libro para colorear, que tuviera por protagonista a un niño superhéroe con rasgos característicos de la mayoría de los chicos de Misiones, a quien bautizamos “Súper Gurí”. Vale destacar que gurí es un término guaraní para referirse al varón menor de edad.

Súper G

Tapa del libro para colorear

    Este héroe da a conocer los derechos de los infantes mediante un lápiz y una goma de borrar, elementos con los cuales corrige situaciones en las que los mismos son violentados.

   En cuanto a las características del producto, originalmente, sería una especie de cómic, pero luego, el mencionado diseñador gráfico nos recomendó que fuera un libro para colorear, ya que eso abarataría costos de impresión y, a su vez, los pequeños se apropiarían mejor de los conocimientos al ir pintando los dibujos a su manera, con los colores con los que se sintieran identificados.

   Este proyecto fue parte de un trabajo arduo y gratificante (pues también efectuamos otro producto comunicacional para otra necesidad dentro del Ministerio), por el cual obtuvimos una muy buena calificación: 10 de 10.

Click aquí para ver y/o descargar el borrador del libro en PDF.

Redacción de historia de vida para la cátedra de Prácticas Discursivas I

    He aquí uno de los textos que confeccioné para la materia Prácticas Discursivas I, de las carreras de Tecnicatura y Licenciatura en Comunicación Social , que se dictan en la Facultad de Humanidades y Ciencias Sociales de la UNaM. El trabajo formaba parte de un examen que estribó en escribir la historia de vida de un personaje importante dentro de la institución, designado a los alumnos por las profesoras a cargo de la cátedra (año 2010).

   A continuación, hago la transcripción de aquel trabajo, calificado con una nota de 10 sobre 10:

Patrimonio de la Humanidad

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Imagen de la Facultad, tomada de http://www.agenciahoy.com

    Mediodía del 16 de junio del 2010. Tres jóvenes universitarias formábamos fila, esperando nuestro turno para votar. Los resultados de las elecciones modificarían la composición del Consejo Directivo, perteneciente a la Facultad de Humanidades y Ciencias Sociales. Y en medio de toda esa turbación, mis pensamientos estaban puestos en la entrevista que debía concertar con la Directora del Patrimonio. Más específicamente, sobre cómo serían mi futuro encuentro con ella y su personalidad. Me cuestionaba: “¿Sabría identificarla? ¿Me trataría respetuosamente? ¿Tendría un carácter colérico?”. De pronto, escuché la voz de una mujer, diciendo: “¿Cómo estás, Pina?”.

    Giré casi involuntariamente la cabeza, y la vi de espaldas, perdiéndose entre los alumnos votantes. Sorprendentemente, su estatura física y la vestimenta parecían haber salido de mi mente. La idea que tenía de ella concordaba cabalmente con lo que estaba viendo. Era de estatura baja, cabellos castaños recogidos en una cola de caballo, saco azul y pantalón de vestir del mismo color.

   Abandoné por unos minutos mi “puesto” y atravesé la muchedumbre para rastrearla. Di unos ligeros golpecitos a la puerta del Patrimonio. Detrás estaba ella, ya mayor, de tez blanca y ojos claros. Su rostro denotaba amabilidad, paciencia, benevolencia. No me devolvió el saludo –verbalmente-. Prefirió intercambiarme una leve sonrisa. Mi memoria asoció esa imagen con una profesora de Lengua y Literatura de la secundaria, quien se ganó mi simpatía y aprecio desde el primer día de clases. En fin, ambas acordamos reunirnos al día siguiente.

   Cristina Berdún, alias “Pina”, nació en el departamento de Cerro Azul el 7 de enero del año 1948. Y entre los más recónditos recuerdos de su infancia, se disolvió el nombre del colegio al que concurría. Lo que no ha borrado de sus remembranzas es que, siendo tan solo UNA PEQUEÑA DE NUEVE AÑOS, tenía que caminar CINCO KILÓMETROS hasta Arroyo del Medio, lugar en el que se encontraba situado dicho colegio primario. La chacra proveía el sustento primordial a su familia. Era lógico para el padre, entonces, priorizar el carpir por sobre el estudiar. Aun así, ella  siguió asistiendo hasta 3° grado. Pero las creencias del papá pesaban más que los libros. Consecuentemente, suspendió el aprendizaje escolar por un tiempo considerable.

   A la edad de 17 años, consiguió independizarse, radicándose en la ciudad de Posadas. Se inscribió en una escuela nocturna y así, logró desligarse de la primaria. En cuanto a los estudios secundarios, no fue sino hasta 1969 (cuando ya estaba casada y con dos hijos) que los culminó. La vehemencia de su fuerza de voluntad la ayudó a recibirse a los 32 años, con el título de Perito Mercantil.

   De su primer matrimonio descendieron Roxana Elizabeth; Ramón Alberto; Diego Javier y Rubén Darío –todos, de apellido Galeano-. Más adelante, sobrevino el divorcio. Por seis años, Pina estaba comprometida con la soledad. La madre, como infalible consejera, antes de morir le expresó su deseo de que encontrara un compañero. Sin embargo, lo que realmente la incentivó a revertir su situación fue el vacío que, de alguna manera, llenaba un espacio al lado suyo. Y en un baile conoció a Soilo Rodríguez, con quien volvió a casarse, en el 2006.

   Si  bien no concluyó la carrera de Profesorado en Ciencias Económicas, su habilidad con y su afición por la contabilidad le valieron una vacante en la Dirección de Finanzas y Control. Luego, el sector se dividió, originándose la oficina en la que continuó su labor hasta la actualidad. Como jefa del área de Patrimonio, la actividad principal que realiza es registrar los bienes muebles e inmuebles (de los cuales la institución se apropia a través de la compra); desde la obtención, pasando por el destino de uso y ulteriormente, la baja de tales bienes.

   Ella maniobra las cifras, dentro de la Facultad de Humanidades y Ciencias Sociales. Suena inverosímil… ¿Los números tienen lugar en la Casa de la Historia, la Filosofía y la Lengua Escrita? No lo es tanto, teniendo en cuenta que esta organización también posee un capital… El Patrimonio de la Humanidad.

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Examen escrito, con la observación de la profesora.

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Desgrabación de una de las entrevistas. Arriba, en letra cursiva, se aprecia la observación de la profesora.

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Una de las más leídas de Misiones

  No pude ocultar mi emoción cuando, al visitar el sitio web “Noticias de la Calle” (el 4 de junio de este año), donde trabajé durante mucho tiempo como redactora y correctora, una de mis notas apareció entre las más leídas del medio digital en la provincia de Misiones, Argentina. La misma también se publicó en el periódico impreso.

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Noticias más leídas

Publicación de mi primera nota en un medio periodístico

  El miércoles 12 de julio del 2017, se publicó la primera de una gran serie de notas periodísticas que realicé en el diario “Noticias de la Calle” (de la provincia de Misiones, Argentina), donde trabajé hasta principios de octubre de este año. En este lugar, mis tareas consistían, principalmente, en desgrabar entrevistas audiovisuales efectuadas, principalmente, a vecinos de barrios de la ciudad de Posadas. Luego, con dicha información, redactaba las notas que se difundían tanto en el periódico impreso como en el medio digital de la empresa La Verdad SRL.

Mi primera nota publicada en un diario provinicial